VVUP enciende la pantalla con "House Party"

by Hasan Beyaz


El último lanzamiento de VVUP, House Party, es como una sobrecarga visual y sonora, el tipo de lanzamiento que hace que te fijes en un grupo incluso antes de que suene el primer beat.


Desde el punto de vista musical, House Party lleva un ritmo de baile constante con sintetizadores futuristas y bajos palpitantes. Las huellas del creador de hits Ryan Jhun son claras en la composición y los arreglos; hay un preestribillo que se inclina hacia texturas de sintetizador más suaves y registros vocales más altos, dando al estribillo una elevación satisfactoria cuando llega.


El estribillo es contundente y repetitivo, y combina imágenes juguetonas con comentarios sociales, sugiriendo un espacio en el que la identidad se elabora o se interpreta para reflejar la tensión de la era digital entre lo privado y lo público. Las repetidas referencias a una "fiesta de duendes" (도깨비 party) aportan una interesante imaginería folclórica, que contribuye a amplificar el concepto general del tema hasta convertirlo en algo imaginativo y fantástico.


El vídeo musical refuerza esta energía sonora con impactantes efectos visuales. El vídeo comienza en un hanok, un guiño a la arquitectura tradicional coreana, antes de trasladarse a un universo CGI. El estilismo va a por todas: botas vaqueras de fuego, vaqueros del efecto 2000, estampados animales, bolsos kitsch. A mitad de camino, cambian de atuendo, se visten de plata y se transforman en animales, caminando por la línea que separa el disfraz de la criatura; la energía ha evolucionado. El hanok original que abría la canción parece un recuerdo, y el caos plateado e inspirado en los animales toma el relevo. Es ruidoso y divertido, pero también meticuloso; el tipo de producción que te hace rebobinar para ver qué viene después.


Una de las cosas más interesantes de House Party es lo internacional que parece su acogida. Los comentarios de los vídeos vienen en coreano, japonés, indonesio, malayo y tailandés, un reflejo de los orígenes tailandeses de PAAN e indonesios de KIM. Para un grupo que todavía se considera nugu, es una señal sutil pero clara de que su alcance va más allá de las listas nacionales y de que los fans regionales se están dando cuenta pronto.


House Party no hace nada revolucionario. No lo necesita. La combinación de estilo, producción y coreografía lo convierte en un paquete bien coordinado que es fácil de repetir. Forma parte de un viaje que muestra cómo VVUP están forjando una identidad visual que encaja con su música: brillante, ajetreada y lo suficientemente moderna como para resultar familiar, pero lo suficientemente aventurera como para no resultar reduccionista. Desde su debut el año pasado, han construido una pequeña pero creciente discografía que rara vez falla, y este último lanzamiento mantiene viva esa racha.


House Party muestra a VVUP haciendo exactamente lo que han estado construyendo: una declaración segura, visualmente distinta y sonoramente atractiva que los marca como un grupo a seguir.